Texto: Vic Granell
Videos: Vic Granell

Empezando a las siete de la tarde de un viernes, Obscura llegaron a Barcelona con gran expectación por parte del reducido público que asistió a su concierto (en comparación con el que habría al final de la noche). No tengo reparo, sin embargo, al admitir que los encargados de abrir la velada eran a quienes más esperábamos. Ver tan sólo un par de sus temas en el Summer Breeze (ya sabéis cómo son los solapamientos de horarios en festivales) nos dejó con ganas de más, y aunque esta gira no dejaba mucho espacio para los alemanes, disfrutamos mucho de su actuación plagada de virtuosismos, cambios de ritmo constantes y “shredding” sin descanso por parte de ambos guitarristas. Muenzner (a las 7 cuerdas, ex-Necrophagist) y Kummerer se lucieron entre tappings, sweep pickings, dobles melodías entre ambos y duelos, ofreciendo este último diferentes registros en las secciones vocales. Con un miembro de la formación “oficial” cambiado, se echó en falta la presencia de Jeroen Paul Thesselin (ex-Pestilence), un virtuoso del bajo sin trastes de seis cuerdas que fue sustituido por un buen bajista a juzgar por la vista, ya que su sonido se perdió en la mezcla global de la banda. Mezcla que, por cierto, sonó poco equilibrada, con la batería por encima del resto de instrumentos, y no permitió percibir la calidad de este joven grupo que promete, y mucho.

Evocation, veterana banda sueca, ofreció su versión de death metal old school sin demasiadas complicaciones, contrastando con el primer grupo. Ante un aforo bastante más completo, Silence Sleep, Angel of Torment Tomorrow has no Sunrise o Razored to the Bone fueron algunos de los temas de su último Dead Calm Chaos, con el cual llenaron buena parte de su repertorio. Ejecución simple y directa, buena entrega por parte de los músicos, especialmente del vocalista Thomas Josefsson, que se dirigió al público suelto y enérgico. Un blast beat algo justo ejecutado por el batería Janne Bodén y un solo registro vocal a la contra, pero un repertorio bien defendido.

Larga espera en la que se liberó el escenario del backline usado por los primeros teloneros. Dying Fetus, con su cerrado acento inglés de Maryland (no entendimos mucho más que “we are Dying Fetus” entre tema y tema), nos regalaron 50 minutos de death metal técnico poderosísimo, a un tempo más que elevado. Con su formación de trío (habiendo pasado por conjuntos de 4 y 5 miembros desde sus inicios en 1991) nos sorprendieron con la excelente transición de sus temas del disco al escenario. Presentando el nuevo Descend into Depravity trajeron consigo a un batería de reciente incorporación, Trey Williams, que nos deleitó con su espectacular precisión a tan altas velocidades. Voces repartidas entre John Gallagher y Sean Beasley, guitarrista y bajista respectivamente, con guturales a diferentes registros, ambos muy profundos. Entre riff y riff, tocado a mano derecha veloz y en perfecta coordinación, tapping y fraseos a diferentes melodías por parte de las cuerdas. En definitiva, una agradable demostración de técnica dentro de la brutalidad.

Cannibal Corpse fueron todo lo que se esperaba de ellos. Sonaron a apisonadora total, tocando riffs que desde 1988 han escrito una influyente parte del Death Metal de Florida. Harmonías sin mucho sentido, cinco breves solos de guitarra, y lo demás, una descarga de potencia acompañada por headbanging por parte de los miembros del grupo. Los descansos entre tema y tema eran realmente largos descansos para recobrar energías; y Corpsegrinder estuvo muy correcto en su papel de enorme frontman cabreado, dejándose la piel cada vez que pronunciaba una frase a gritos. Probablemente sólo llegamos a apreciar un nivel parecido de tecnicismos al de otros grupos de la noche por parte del bajista Alex Webster, cuya mano derecha es pura envidia y con tres dedos puede adquirir velocidades realmente increíbles. Evisceration Plague, Scalding Hail o Evidence in the Furnace fueron algunos de los temas con los que presentaron el último álbum, Evisceration Plague. Temas recientes como Make Them Suffer o Time is to Kill Now; Clásicos como Unleashing the Bloodthirsty, Fucked with a Knife (desagradable la dedicatoria de este tema a todas las mujeres asistentes), I Cum Blood y, casi al final de la actuación, el gran y merecido hit Hammer Smashed Face (uno de los pocos donde pudimos escuchar con claridad la interpretación de Webster). Si a lo largo de la noche había habido pogos entre el público, con Cannibal el movimiento entre la gente se disparó y despertó el calor entre la gente. Algo más de una hora, parte de la cual se hizo un tanto repetitiva por la cantidad escasa de matices que encontramos en la música de los Cannibal pero que, sin embargo, tienen merecido su estatus dentro de la escena y lo justificaron bien.

Un poco lamentable fue ver cómo miembros de todos los grupos que participaban en la gira invitaban a chicas a diestro y siniestro a entrar en el backstage (y más allá incluso) durante toda la noche, en lo que pareció una sesión de caza a base de invitar a birras basada, en nuestra opinión, en aprovecharse del poder que da el escenario.

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