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“Música – que arte esplendida; que profesión trágica.” (Georges BizetHay)

En diversos casos existe relación directamente proporcional entre la belleza de las mejores canciones de nuestro tiempo y la tragedia y el dolor sufrido por sus compositores. El rock siempre ha estado relacionado con la música del diablo y esto, para muchas personas, sigue siendo algo perturbador. Con esto en mente, pensé que podría ser interesante hablar sobre la trayectoria del rock, y principalmente de sus raices, que no son otras que el blues, apuntando algunos eventos destacados y así, tal vez, ilustrando un poco como se perpetúa esta herencia del “maligno” en el rock.

En la verdad, científicos y artistas brillantes, a lo largo de toda nuestra historia han sido, en un punto u otro, llevados o al fuego o a la ruina, en la mayor parte de los casos por miedo, ignorancia y pura envidia. Todas las historias de demonios contadas por el hombre provienen básicamente de estas limitaciones humanas y de la necesidad de sembrar el miedo para mantener el orden impuesto. Es lo que vemos a través de la historia… Aun así, necesitaremos divulgar aquí algunas historias y supersticiones que se hicieron extremadamente populares, relacionadas a pactos con el mal. Si de alguna manera considera la divulgación de estos hechos como algo ofensivo, por favor no continue.

Niccolò Paganini

“Aquello que engaña también crea encantamiento mágico” – Platón (427-348 AD)

Para los que aun siguen leyendo comencemos con un ejemplo fuera de la música negra: el italiano Niccolò Paganini nacido en Gênova en 1782. Fue violinista en una época en que, en la música, solamente los cantantes de ópera eran realmente respetados y valorados. Él sin embargo tenía más carisma y llamaba más atención que los grandes astros de su tiempo, los tenores. Sufrió fuertemente de sarampión cuando era niño que casi lo enterraron pensando que estaba muerto. Por cuenta de esta enfermedad, su cuerpo estaria para siempre marcado, y su rostro esquelético. Su padre, Antonio Paganini, soñando con una fortuna a cuestas de su niño prodigio, lo crio duramente, castigandolo por cada error que cometía en sus ejercicios. A los ocho años ya daba recitales y componía música de considerada complejidad para su edad. A los trece fue reconocido como niño prodigio en Génova. A los quince realizó una gira por su país, haciendo memorables presentaciones en Milán, Bolonia, Florencia, Pisa y Leghorn. En 1798, a los dieciséis años había juntado dinero suficiente para huir de la tiranía de su padre.

Como músico, él innovó y se alzó contra el músico promedio mediocre, como un auténtico rebelde. Innovó usando armónicos, como también trayendo de vuelta el olvidado arte de scordatura, o sea, afinaciones varias, utilizadas en el violín por primera vez. Se podria decir que Paganini era el Jimi Hendrix del violín, doscientos años antes, quitando sonidos inimaginables hasta entonces con aquel instrumento

¿Algunos datos mas? Usaba pantalones apretados y cabellos bien engominados; dejaba a las mujeres desmayadas, llenas de tensión, y a los hombres locos de envidia. Pero por encima de todo, Paganini tocaba su instrumento con una concepción años-luz al frente de sus contemporáneos. Sin embargo su éxito fue marcado por incesantes rumores sobre su supuesto pacto con el diablo.

Su rostro flaco y cadavérico daba fuerza a tal suposición. Siempre tocando para teatros con las taquillas agotadas, Paganini era el músico más rico de su época. Su riqueza y fama era tan grandiosa que cualquier campesino sabía perfectamente que aquel hombre tenía un pacto con el diablo…¿que otra explicación podria haber para tanto éxito y tanto destaque entre sus contemporáneos?

La prensa de la época lo retrataba como un hombre cruel, mórbido, egoísta, avaro y un jugador compulsivo. De hecho perdió su violín pagando una deuda de juego. Regalo de un amigo, otro violín casi fue perdido en las mesas de apuestas, antes de que Paganini se concientizará y jurara nunca más estar cerca de una mesa de juego. Según la creencia popular, Paganini reunió a una pandilla con la cual se dedicaba a matar a los maridos de las mujeres a la que habia seducido. Personas juraban que veian a Satanás de su mano, cogiendo el arco bajo las cuerdas del violín durante sus espectáculos. Otros dirían que veian a ayudantes del demonio saliendo del teatro de donde Paganini hubia acabado de presentarse, yendose en carruaje, por una carretera que ni siquiera existía. Aún asi los admiradores de su música se rendian a sus pies cuando Paganini tocaba. Hubo momentos en que fue obligado a publicar cartas de su madre para probar que había nacido normalmente como cualquier mortal.

En 1836, abrió un casino en París que acabó fallando como negocio. Su disgusto por la pérdida de su fortuna le hizo un mal irreparable a su salud. Se mudó a Marseilles y después a Nice, para recuperarse. Pasó a tocar la guitarra en este periodo, y seguia tocando el violin de manera excelente, pero enfermo. Cuando murió el 27 de Mayo de 1840 en Nice, la iglesia católica se opuso a enterrarlo y los campesinos tenían miedo de su cuerpo. Recien fue enterrado en 1843, cuando el cuerpo fue llevado de vuelta a Italia, gracias la seguidos pedidos de su hijo para que Roma intercediera en el caso.

“Todos venimos de un esclavo, cantando en el campo, en algún lugar” – Lenny Kravitz(1995)

Poco más que un siglo después, a pesar de nunca haber sido rico, y con fama sólo regional mientras en vida, Robert Johnson ofrece una cierta similaridad con la historia de Paganini y aquellos que lo criticaban. Nacido en 1911, negro y descendiente de esclavos, fue creado en una hacienda de algodón. Así, trabajando en el campo desde niño, tuvo poca instrucción, aprendiendo a tocar su primer instrumento (el acordeón) solo. Cuando comenzó a entrar en la mayoria de edad, huyó de casa para aprender a tocar la guitarra con Son House. Inmediatamente pasó a tocar junto con los músicos que más lo influenciaron, Charlie Patton y Willie Brown, además del propio Son House. Juntos, perpetuaban lo que se suele llamar el country blues; el blues rural o delta blues, pues venían de la región del delta del Mississippi.

Con veinte años, Johnson descubrió como hacer su guitarra eléctrica llorar usando el cuello de una botella rota, deslizándola por las cuerdas. Ya presentándose solo, fue el autor de una serie de composiciones que retrataría diversas decepciones de la vida, desde el rechazo carnal hasta el desaliento espiritual. Sus letras hablan de amores violentos, como en “Ramblin’ On My Mind” y amores perdidos como en “Love In Vain”. Con un cierto sentido de sutileza, él habla de sexo en letras como “Traveling Blues”, donde utiliza analogías del tipo “Squeeze my lemon till my juice rons down my leg” (“Exprime mi limón hasta que el jugo escurra por mis piernas”) frase hoy más recordada en la voz de Robert Plant cuando estaba al lado de Led Zeppelin. Johnson también hablaba de persecución y desesperación en canciones como “Me And The Devil” y “Hellbound Trail”. Esas letras ayudaron a amarrar la leyenda de un pacto entre el diablo y el bluesman, rememorado hasta hoy dia.

Se cuenta que Robert Johnson se quedó esperando en una calle sin salida, con su guitarra en mano, en una noche de luna nueva. Cuando dieron media noche, el diablo en forma de hombre apareció para afinar el instrumento. A partir de ahí, todos los que oyen sus músicas se quedan encantados por ella. En realidad Robert Johnson tocaba una guitarra excelente, y por ello fue la envidia de sus contemporáneos, también objeto de todas las leyendas. Su genialidad y don natural son tan más cautivantes, comparándose a los otros músicos de su época, que nuevamente nos trae al recuerdo el destino infeliz de Paganini. Johnson solía tocar de espaldas para su público. Las personas entonces decían que él hacía esto para esconder la mirada del diablo aparecia para ayudarlo. Más coherente sería suponer que él se preocupaba en esconder los acordes y notas para que otros guitarristas no lo copiasen.

Alrededor de 1935, deambulaba entre las ciudades de los estados de Tennessee y Arkansas. Hizo una serie de grabaciones en 1936, que circularon por el sur y eventualmente llegarían a ser oídos por el norte del país. Acabarían editados en dos álbumes, años después de que el artista falleciera. En 1937, tocaría en ocasiones esporádicas con Alex Miller (Sonny Boy Williamson, el segundo), como también con Elmore James y Howlin’ Wolf, pero en general Johnson se presentaba solo. Murió, se cree, el día 16 de agosto de 1938. Como toda buena leyenda, existen diversos rumores para explicar su muerte, pero en general se inclina a creer que un marido celoso colocó veneno en su botella de bebida. Johnson era famoso por la atracción que causaba en las mujeres, como también por atraer a las llamadas “mujeres erradas”. Murió 3 dias después de envenenado, sufriendo dolores estomacales horribles durante ese tiempo. Esto explicaría en parte las historias que cuentan de él antes de morir, caminando en cuatro patas y aullando como un perro, animal muchas veces asociado con el demonio.

Los Caminos del Delta

“Dios nos da la carne y el Diablo los cocineros” – Thomas Deloney (1543-1600)

En otoño, aún en 1938, John Hammond (un productor de Nueva York) oyó la canción “Terraplane Blues”, compuesta y grabada por Johnson, y se quedó bastante impresionado. Hammond puede ser considerado un investigador de la música negra, algo raro en esta época. Utilizó el resultado de su investigación para una de sus producciones, llamada “From Spirituals To Swing”. Contrató el Carnegie Hall y es responsable por intentar presentar para el público intelectual blanco la música negra, con un estatus de cultura legítima, por primera vez en América. Su objetivo era encontrar a Robert Johnson y hacerlo presentarse en el Carnegie Hall, pero inmediatamente descubrió que Johnson ya estaba muerto. Hammond puso entonces para el espectáculo a Big Bill Broonzy.

Big Bill Broonzy es para muchos quienes mejor hizo la traducción del estilo blues rural para el blues urbano, el llamado Chicago blues. Pero antes tenemos que hablar de Robert Lockwood. Conocido como Robert Lockwood Jr., este muchacho ganó la denominación “junior” en su nombre por ser el único músico que tuvo clases con Robert Johnson, su padrastro. Dos años después de la muerte de Johnson, Lockwood ya exhibía muchas de las características musicales de su padrastro.En 1941, mientras estaba de dúo con Alex Miller (que entonces pasó a ser llamado de Sonny Boy Williamson 2), Lockwood dejó la guitarra acústica de lado y pasó a tocar la guitarra eléctrica. Entre 1943 y 1944 la pareja pasó a tocar regularmente en el programa de radio Mother’s Best Flour Show, de la estación KFFA, de Helena, Arkansas. Este hecho fue extremadamente significativo para lo historia del blues, pues dio la oportunidad para muchos bluesmen esparcidos por el sur de oír el sonido de una guitarra eléctrica por primera vez.

Luego, gente como Elmore James, Howlin’ Wolf, John Lee Hooker, Muddy Waters y BB King, entre muchos otros, estaban usando guitarras eléctricas. De esta manera la herencia de Robert Johnson viaja rápidamente, subiendo el Río Mississippi y llegando a Chicago. Menos de una década después del fallecimiento de Johnson, el blues se convirtió en eléctrico, ganando altura, peso y swing. En la década de los cuarenta, Jerry Wexler, un judío de Nueva York que escribía para la Billboard, crea la denominación Rhythm & Blues para esta música swing, enraizada en el blues. Su objetivo era el de convertir el término entonces en boga, “race records”, en algo inútil, debido a su connotación racista; traducido sería “discos de la raza (negra)”. Wexler, durante las décadas de los cincuenta a los setenta, se convertiria en un renombrado productor y grabaría diversos artistas negros como Big Joe Turner, Champion Jack Dupree, T-Bone Walker, Ray Charles, Wilson Pickett y Solomon Burke.

Otros diez años pasan y en 1955 surgen Elvis Presley y Chuck Berry, los dos siendo censurados en la región de América conocida como “El Cinturón Bíblico”. Sus historias son conocidas por cualquier rockero que se precie… Chuck por crear los primeros y más importantes riffs del rock ‘n’ roll, y Elvis, por cantar y bailar de forma lasciva, haciendo esa música interesante y permisible entre los blancos. Como Elvis diría en 1956, “los negros tocan este tipo de música hace ya más tiempo del que yo pueda recordar. Pero ninguno de ustedes le prestó real atención hasta que yo empecé a tocarla”.

Sube el volumen, que esto es rock n roll

“Insano es el hombre que, incapaz de crear una lombriz, crea Dioses por docenas” – Montaigne (1553-1592)

De hecho, las familias blancas se quedaron en una encrucijada entre permitir o no que sus hijos (e hijas) se envolvieran en una música tocada por negros. La música negra es entonces considerada como música tribal, por lo tanto pagana y diabólica. La fe es un poder tan impresionante como inquebrantable. Pastores pasan a promoverse en sus comunidades, hablando sobre los males de la música negra para el alma, alimentando el fuego de los padres conservadores. Sin embargo el discurso, pronunciado supuestamente en nombre de Cristo, sólo ofrece palabras de intolerancia, odio y discriminación. A pesar de las variaciones, el denominador común de estos sermones es de amenazar sus fieles con la figura del Diablo para mantener un código de conducta preestabelecida por la comunidad dominante, manteniendo así el patrocinio de esta comunidad para la iglesia. Una lástima por ellos, ya que mientras más se habla de Satanás, más se está enalteciedo su obra.

Entre otras limitaciones humanas que explican el bullicio creado en relación a la música negra adoptada por los hijos de la sociedad blanca americana, están el egocentrismo, racismo, ignorancia, miedo y envidia. Alan Freed, disc-jockey de Cleveland, percibiendo la insatisfacción de la sociedad dominante, viendo a sus hijos e hijas bailando y cantando con la música negra, intenta aliviar la presión inventando un nombre alternativo. Así, los hijos y hijas blancas “dejarían” de estar oyendo música negra para estar oyendo un “nuevo” tipo de música. Nace el nombre Rock ‘n’ Roll, que no se trata de otra cosa mas que rhythm & blues un poco más acelerado (en up-tiempo) ejecutado por blancos. Cuando los negros lo tocan, vuelve a ser llamado rhythm & blues.

Esta tendencia duró por algunos años pero, con el sistema insatisfecho con el rock siendo sinónimo de rebeldía, acaba por cerrar el tal “cerco social” entre 1958 y 1959, estrangulando el rock y a muchos de sus creadores. Primero surgió el escándalo de la payola, que trataba de la ilegalidad de pagos extra-oficiales entre las grabadoras y los DJ’s. El resultado expulsó a Alan Freed de las radios, aunque poco luego tendria su propio programa semanal en televisión..dicho programa duró una tarde. Durante la presentación de Frankie Lymon & the Teenagers en dicho programa, una niña blanca saltó al escenario y se puso a bailar con Frankie (un niño negro de 15 años) lo cual resultó en su censura. Alan Freed, cuya popularidad entre 1955 y 1956 era igual o mayor que la de Elvis Presley, tuvo su propia caza de brujas y lo forzaron a retirarse de manera obligatoria, no sin antes acusarlo de comunista.

Elvis fue llamado al ejército, y cuando regresó en 1960 hizo una única presentación antes de declinarse a seguir su carrera en el cine. Acabó haciéndose la antítesis del rebelde en una serie de películas melosas y aburridas. Chuck Berry tendria serios problemas legales, Jerry Lee Lewis tuvo su carrera acabada cuando la opinión pública se enteró que se habia casado con su propia prima de solo 14 años. Sumando a estos eventos, en febrero de 1959, Buddy Holly, Ritchie Valenz y The Big Bopper mueren en un accidente de avión. El accidente sirvió como el golpe final para un rock que se desvanecia en una muerte lenta y aparentemente correcta. Por último, Little Richard, cuando su avión tiene una avería, decide dejar su labor de artista para estudiar teología y volverse pastor, sólo volviendo al circuito de conciertos en 1962.

Las radios son inundadas por músicas de pop suave que la industria orienta a los jovenes. Gente como Ricky Nelson, Pat Boone, Frankie Avalon, James Darren, Paul Anka, Fabian y muchos, muchos otros son cómplices. Hasta el cine, que antes traía películas que asociaba rock con rebeldía como “Blackboard Jungle” y “Rock, Rock, Rock” ofrece ahora una mezcla de romance y comedia absurda. La otra moda fueron los nuevos bailes, que seguidamente surgían como forma de “terapia ocupacional”. Algunas de ellas son el Twist, el Mashed Potatoes, el Monkey Stomp, el Bristol Stomp, el Watosee, el Dog, el Swim, el Frug, el Hully Gully y muchas otras. Básicamente el rock en Norteamérica se endulzaba y perdía la rebeldía. Solamente el Surf Music de la época, venido de la costa oeste, ofrecía algun destello de espíritu juvenil…mientras tanto en Inglaterra el ambiete se agitaba y nadie se podia esperar el temblor.

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