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Texto: Paz Madrid

Fotos: Sebas Bautista

La fiesta del viernes comenzó en la Plaza de Santa María, donde el calor hizo imposible no acabar mojado. Para cuando pudimos llegar, Los Gumbo y Tofol Martínez ocupaban el escenario. La formación canaria, a cargo de Alberto Gulias –el omnipresente, ahora en la batería- repetía también con su compañero Tófol. Les acompañaba José Baena al bajo para completar el grupo y ofrecer un derroche de slow blues. Y como parece casi imprescindible en el blues, no faltó la colaboración de honor, que en este caso estuvo a cargo de Jimmy Barnatán, quien por la tarde sorprendería en el parque con su banda.

Recién llegados de su gira por Latinoamérica y su visita a San Petersburgo aparecía en escena El Tio Calambres. El combo dirigido por Javier Rojas -ex bajista de Superskunk- lo completan Javier Santana al bajo y Carlos Sánchez a la batería. El trío convenció con temas claves de su discografía, como ‘Mi Oportunidad’, ‘Autosuficiente’ y ‘Caracolitos’. A pesar del sol abrasador, el público tomó la plaza para mover el esqueleto con ‘Satisfecho’, merecidísimo tributo a los Rolling Stones en su recién cumplido cincuenta aniversario. Pero todavía quedaba mecha por prender y la fiesta no decayó gracias a otra versión, ‘Lonely Boy’ de los americanos The Black Keys. Con este momentazo daba fin el show de El Tío Calambres. O eso parecía. El público tenía ganas de más y para el bis regresaron muy bien acompañados por Ñaco Goñi. El maestro de la armónica hizo el resto para cerrar un concierto muy refrescante.

Ya acabada la fiesta en la plaza tocaba la primera sesión de blues en el parque. Mientras recorres Cazorleans es imposible no dar de bruces con alguno de sus encantos. En un pub a mitad de camino sonaba música en directo. La curiosidad me pudo y di con una jam sesión muy concurrida. Y es que en Cazorleans no hay descanso para el blues de calidad.

Ya en el parque, comenzamos la tarde con Mallén Band. El trío capitaneado por Pere Mallén sumó fuerzas en el directo con la incorporación de Angie Sánchez al Hammond. A pesar de su juventud, Pere Mallén demostró mucha veteranía a  la guitarra y voz, haciendo el show muy íntimo y cercano. La sección rítmica contó con un dúo de los grandes: los hermanos Bárez, todo un privilegio. Pablo Bárez a la batería deleitó con excelsos mordentes y una pegada fascinante. El setlist de la tarde estuvo colmado de sus propias referencias: Allman Brothers, Dick Dale, John Lee Hooker y Derek Trucks, entre otros. Pero también hubo tiempo para presentar los temas de su primer largo One Shot, recién salido del horno. Después continuaron los homenajes con ‘Hard To Handle’ de Tom Jones y ‘Can’t Let Go’ de Costello.

Llegó el momento de máxima expectación en el parque para ver el directo del polifacético Jimmy Barnatán. Su popularidad en la pequeña pantalla fue un gancho que llenó hasta los topes. Destilando actitud rocker por todos los poros, Barnatán presentó temas de su primer trabajo After The Blue Times. Y para el momento single con la canción que bautiza el trabajo no faltó la inestimable colaboración de Alberto Gulias. El omnipresente deleitó con la armónica como solo él sabe hacerlo. El resto del repertorio estuvo muy soportado por versiones de grandes clásicos del rythm&blues. Después de tanta caña, Barnatán cerraba su directo con una versión muy particular del mítico ‘Stand By Me’.

Ferroblues tuvo el privilegio de cerrar el parque con una propuesta rotunda y de nivel. Blind Lizard es el título del nuevo trabajo de la banda cartagenera. Amador Blaya al frente comenzó el show derrochando un gran potencial al micrófono. “Necesitamos acción, el mundo necesita acción”, dijo Blaya para continuar el espectáculo con el público rendido al encanto de una de las mejores bandas estatales del género. El groove se palpaba en el aire y animaba al baile en el parque. Uno de los momentos álgidos llegó con ‘Papa’s Got a Brand New Bag’ en homenaje a James Brown. Sin duda, un cierre fabuloso para una tarde con blues estatal de calidad.

El destino quiso que me perdiera a California Honey Drops y para cuando pude acceder a la plaza llegó la hora del cuarteto formado por Margolin, Stroger, Smith & Greenleaf. El púbico mostró mucho interés por ver a tres de los músicos que en su día acompañaron a Muddy Waters. Bob Margolin a la guitarra encendió la mecha de hora y media de placer musical. Tras los primeros temas, Margolin resaltó la ausencia de Bob Stroger al bajo. Los problemas de salud del célebre bluesman impidieron su actuación en Cazorla. Kenneth Smith a la batería dejó boquiabierto al personal: y es que además de contar con gran talento para las baquetas, enamoró con una voz inocente y sensual a partes iguales. Sensaciones indescriptibles de un show que crecía por momentos.

Cuando pensamos que ya no podía ir a más, apareció en escena Diunna Greenleaf. La ex vocalista de Muddy Waters -y la primera mujer presidenta de la Sociedad de blues de Houston- revolucionó al público gastando un poderoso torrente de voz y mucha complicidad con el respetable. Durante la última media hora fue la indiscutible protagonista de la escena y consiguió camelar con la gran ‘Double Dealing’. Para rematar la faena y contentar al público, que pedía un bis de honor, Greenleaf volvió a la palestra cantando a capella y sin micro con el público ya rendido a sus pies.

La banda madrileña King Bee comenzó la siguiente puesta en escena con Emilio Asuaga a la armónica. Poco después se unía otro gran armonicista, Greg Izor. Con el ambiente ya caldeado para recibir al máster como merece, Jhonny Sansone apareció vestido de gala. El virtuoso de la armónica sureña convenció desde el primer minuto. Tras la salida de Asuaga, Sansone presentó junto a su pupilo Izor el show “Souther Harmonica Blast”, en el que no faltaron temas de su último disco The Lord Is Waiting And The Devil Is Too, cuyo single homónimo ha sido la canción del año en los Blues Music Awards 2012. La heterogeneidad de Sansone dio para grandes momentos de fusión latina. Cuando más emocionados estábamos con tamaña actuación, apareció de nuevo Asuaga para completar el trío de armonicistas y dar el punto final a un espectáculo memorable.

La única big band del cartel aterrizó en el escenario del coso cuando el reloj rozaba las tres y media de la madrugada. Con Jon Careaga al frente, la Travelling Brothers Big Band dio un cierre de altura a una noche diez. Tras una hora de grandes temas de su reciente disco, como ‘I Don’t Need a Doctor’ o ‘Payback Time’, llegó un final apoteósico. Los nueve músicos de la sección de vientos salieron del escenario para bajar hasta el ruedo y continuar tocando entre el escaso público que todavía aguantaba en pié. Un espectáculo con mayúsculas para concluir un día pletórico de buenos conciertos.

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