Texto: Paz Madrid
Fotos: Paz Madrid

El festival BluesCazorla cumple su mayoría de edad. Dieciocho años dando que hablar gracias a grandes carteles que han hecho de la cita en Cazorla una parada obligatoria para los bluseros. Y son precisamente ellos los que ya han bautizado al municipio serrano como Cazorleans. Un festival abierto a todos, ya que siete de cada diez conciertos son totalmente gratuitos y en un entorno natural envidiable.

Con un sol abrasador llegamos a la Plaza de la Corredera. Sigarrito Jou y Cutxu Maracas fue lo primero que pudimos catar. Y con qué ganas. Su show, afianzado en el formato acústico, animó al público de la plaza, que se hacía con bebida fría y buscaba la sombra para poder bailar al ritmo de ‘El Blues de L’Ollería’, ‘Mi lado Más Animal’ o ‘El Hombre Que Vive En El Bar’. “Vamos con una dedicada a Bankia” dijo Sigarrito Jou presentando ‘Sin Dinero’, una de las más aplaudidas. El dúo cerró su setlist con el primer tema de su disco, ‘Ante todo’ y no pudimos más que darles un merecido aplauso.

Llegó entonces la hora de la presentación oficial del festival con unas palabras de la Concejala de Cultura de Cazorla, Rosalía Lorite y Carlos Espinosa, el director del festival. Espinosa aprovechó su intervención para denunciar la reciente subida del IVA en los espectáculos musicales: “No me parece justo que el año que viene tengáis que pagar siete u ocho euros más por el abono del festival”. “Son medidas injustas y no equitativas”, apuntaba Espinosa. Y es que mientras el IVA para los espectáculos taurinos se congela en el 8%, el correspondiente para conciertos y festivales sube como la espuma hasta el 21%.

Tras estas palabras, tuvo lugar la presentación de los siguientes artistas de la tarde. No eran otros que Tófol Martínez y Alberto Gulias. Comenzaron con mucha energía, haciendo un homenaje al blues del Mississippi. Tófol se hizo cargo de la guitarra y la voz mientras Gulias -al que más tarde bautizaríamos como el omnipresente-, demostraba sus dotes con la armónica, el cajón flamenco y su voz. Poco después llegó el momento homenaje al gran Moody Watters, el padre del Blues en Chicago. Continuaron presentando su disco a en acústico From Tossa to Bentayga con temas como ‘Dust My Blues’ o ‘Trouble No More’. El cachondeo canario de Gulias afloró con ‘Mamasita’ para ir dando el punto y final a un directo muy divertido.

Anochecía en Cazorleans mientras nos ubicamos en la Plaza de Toros. Keb’ Mo’ abrió el cartel en el coso con uno de los conciertos más esperados de la jornada. Con tres premios Grammy en su haber en la categoría de mejor disco de blues contemporáneo, Keb’ Mo’ está considerado una pieza clave en la escena blues actual. Y con su concierto validó esa posición categóricamente. Temple y muchas tablas para el maestro de Los Ángeles, que hizo vibrar al público con temas obligatorios de su discografía como ‘More Than One Way Home’ y un setlist con muchos tintes de jazz y soul. Pero lo mejor se avecinaba con un bis de excepción; un blues improvisado entre Keb’ Mo’ -a la guitarra y voz- y el batería de la banda. Sin duda, uno de los momentos sublimes de la recién estrenada noche.

La fiesta continuó con la familia Durham. Kitty, Daisy & Lewis son tres jóvenes hermanos que salieron a la palestra acompañados por su padre a la guitarra y su madre al contrabajo. Una propuesta exótica y arriesgada con grandes aciertos. A través de sus ritmos nos retrotraemos a los años dorados del blues mientras nos movemos al compás del rockabilly más enérgico. Pero también hubo momentos para el swing, country e incluso algo de reggae con ‘I’m So Sorry’. Viéndolos en acción, parece como si el tiempo no hubiera pasado por ellos. De hecho, continúan grabando sus discos en casa, con tecnología de la época e instrumentos vintage que también llevan en el directo. Los hermanos Durham son multi-instrumentistas, se atreven con todo. Lewis, de 18 años maneja la guitarra, el piano, el banjo y la batería, además de gastar una preciosa voz, como demostró con ‘Don’t Make a Fool Out Of Me’. Daissy, la mayor de 20 años, se atrevió con el xilófono, el hammond y la caja. Kitty, la más joven, de tan sólo 15 años, es la voz principal y la guitarra. Demostró grandes dotes también para la armónica y el ukelele. Un regalo para los oídos del melómano abierto a la fusión. La fiesta continuaba con la lograda versión de ‘Mean Son Of a Gun’ de Johnny Horton. Como colofón, Lewis recogió el testigo para acabar con una canción impregnada de auténtico folk. Sin embargo, por poner algún pero a su actuación, las pausas entre tema y tema dedicadas a afinar instrumentos ralentizó el ritmo de un espectáculo verdaderamente dinámico.

Rosendo volvió a elevar el feeling de la noche al máximo. El veterano arrastró a mucho público que acudió ex profeso para su concierto llenando la plaza hasta los topes. Tras repartir la primera tanda de caña rockera, el veterano examinó la actualidad del país. “Y así nos va”, concluyó para presentar ‘Mala Vida’. Con las primeras notas del tema continuó su discurso: “Ésta es la única canción por la que puede decirse que estamos en el festival, es lo más parecido al blues que tenemos. Estamos aquí de pegote”, puntualizó Rosendo Mercado. La discrepancia fue inminente: podría haberse dedicado al blues sin mayor problema. Sin embargo, su rollo es el rock. El madrileño continuó su setlist, en el que no faltaron clásicos de su discografía, como ‘Flojos De Pantalón’, ‘Sufrido’ o la gran ‘Salud y Buenos alimentos’. Pero también hubo tiempo para temas más recientes, como ‘Amaina Tempestad’, que sonó contundente y cañera, con una factura exitosa. El combo final vino de la mano de otros dos temas de cabecera: ‘Masculino Singular’ y ‘Agradecido’.

Para cerrar la primera jornada nos encontramos con una propuesta especial, la de Pájaro. O lo que es igual, Andrés Herrera y su banda. Los andaluces abrieron su show con melodías dignas del mismísimo Tarantino, con una progresión rockera muy sugerente. Tras presentar algunos temas de su primer disco en solitario Santa Leone, llegó un momento estelar con un guiño a ‘El Amor Brujo’ de Falla. En su setlist no dejó de faltar la fusión flamenca, hasta el punto de que, viéndoles en acción, podría decirse de Herrera que es todo un Camarón del blues. Pero no solo de flamenco vive Pájaro. Tampoco faltó el homenaje a Silvio Rodríguez, siempre presente para el músico sevillano. En un alarde de andalucismo y evocando la figura del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Sevilla, apareció en escena el corneta de la banda de música. Un cóctel molotov de sonoridades semanasanteras y mucho rock fusión. Para cerrar, el sevillano eligió el tema homónimo de su último trabajo, de nuevo contando con la colaboración de la corneta para poner el broche de oro a la primera jornada de festival.

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