Texto: Mariano Bacigaluppi
Fotos: Mariano Bacigaluppi
Videos: Youtube.com
Promotor: Riff Producciones S.L.

Para todos aquellos que ya pasamos los treinta hace algún tiempo BILLY IDOL es sinónimo y recuerdo de nuestra adolescencia o quizás niñez. Sus radiales Mony Mony y Dancing With Myself, la adrenalítica White Weeding y aquel gracioso video de Cradle Of Love aún se mantienen en nuestra memoria, por lo tanto su concierto en la capital española era, al menos para mí, catalogado como imperdible.

Billy, a los 56 años, no para quieto en ningún momento y es un frontman envidiable y que, sobre todo, se sabe rodear de músicos de un altísimo nivel. Steve Stevens, ese glorioso y virtuoso guitarrista, es la principal causa de que sus canciones suenen tan compactas, llenas de magia y hasta en las versiones de Generation X hace que el Punk suene elegante y con clase. A la batería Jeremy Colson un verdadero kraken detrás de los parches que se ha dado el lujo de tocar con Steve Vai, Michael Schenker, Marty Friedman y Joe Satriani (casi nada) y a los teclados nada menos que Derek Sherinan que ha tocado con Dream Theater, Kiss, Yngwie Malmsteen y tantísimos otros.

Algunos minutos pasadas las 21.00hs las luces se apagaron y os puedo asegurar que desde ese mismo instante y durante las dos horas que tuvo de duración el concierto fue un no parar de despliegue técnico por parte de los músicos de una manera inconmensurable y un Billy Idol completamente entregado con el público y agradeciendo en multitud de oportunidades. El show se abrió con Ready Steady Go, que no sería la única de su añeja banda Generation X. Seguidamente la coreada Dancing With Myself hizo entrar en calor en seguida al personal y las primeras ovaciones comenzaron a aparecer. Otro de los temas en que la gente se dejó la garganta fue en (Do not) Stand In The Shadows con su magnífico y pegadizo estribillo.

El periplo prosiguió con Postcard From The Past y con la también coreada Flesh For Fantasy. La rockera Too Far To Fall fue lo que sonó a continuación y ya provisto de una guitarra acústica el actor principal de la noche, interpretó la country y melancólica Sweet Sixteen. Prácticamente en cada canción Billy salía a escena con un nuevo atuendo y para el hitazo Eyes Without a Face eligió una camisa abierta dejando su torso, esculpido en el gimnasio, al descubierto. Espectacular intervención, como durante toda la noche, del genial Steve Stevens que esta vez estaba provisto de una guitarra cuyo mástil se iluminaba.

Después de sonar la preciosa balada Kings And Queens Of The Underground y otra canción de Generation X, Heaven’s Inside, aconteció otro de los momentos culmines de la noche… la interpretación de L.A. Woman que se extendió hasta casi los 10 minutos. Nuevamente la guitarra de luces, Billy jugando con el público y la gente dejándose la poca voz que le quedaba. Después de un grato y perfeccionista solo plagado de flamenco a cargo de Steve Stevens, se sucedieron tres nuevas canciones del pasado de Billy Idol, antes de que se convirtiera en un artista solista. En primer lugar fue King Rocker, a posteriori Running With The Boss Sound y por último Love Like Fire … Nunca el punk sonó tan bien…

Blue Highway sonó majestuosa y sirvió de introducción al gran momento que hubo en la noche. Ese momento tiene nombre y apellido y se llama Rebel Yell. Estruendosa respuesta por parte de todos los presentes y la canción se extendió por varios minutos con un Billy Idol pletórico y en continua comunicación con el público y una sonrisa de oreja a oreja que no podía quitarse de la cara. Puños en alto, rebeldía descontrolada… Fuck Yeah! I’m feel alright!

La banda se ausentaría del escenario por unos instantes y primero volvería tan solo Jeremy Colson para regalarnos un demoledor solo aporreando parches a diestro y siniestro y al completarse la banda arriba del escenario, comenzaron los primeros acordes de White Wedding, que innegablemente me recuerda a la película “The Wedding Singer” donde el propio Billy Idol participaba. El final estaba cerca y Mony Mony fue el perfecto broche de oro para una genial, imperdible y excelente noche dotada de ciento veinte minutos de un continuo viaje al pasado.

El sonido fue perfecto, las interpretaciones también lo fueron y quizás, sólo quizás, la única pega que le pondría es la no interpretación de ninguna canción de los discos “Charmed Life” y “Cyberpunk” que tal vez al no ser álbumes en los que Steve Stevens participaba esa sea la principal causa pero… ¿A qué hubiera molado escuchar Cradle Of Love o Shook To The Systems? De todas formas fue de esos conciertos que recordaremos por mucho tiempo y que me quiten lo bailado…

Muchísimas Gracias a Riff Producciones S.L. por las acreditaciones y por el excelente trato recibido

Todas las fotos en www.photobucket.com/billyidolenmadrid-goetiamedia

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