[review] Satyricon – Live At The Opera

[review] El resultado es correcto sin ser excepcional, convincente sin ser apabullante, y consigue silenciar nuestros prejuicios obteniendo una victoria que se antoja escasa después de avistar las posibilidades que ofrecía la idea y que las descompensaciones en su materialización terminan por emborronar.

[review] Leviathan – Scar Sighted

[review] “Scar Sighted” no es ese álbum que hará que Leviathan reinvente o redescubra el género. Ni falta que hace. Se trata de un disco con el que Wrest parece haber aceptado definitivamente el compromiso de seguir indagando y expandiendo los límites de Leviathan. Un álbum que termina resultando más variado de lo que en primera instancia pudiera parecer, y que servirá para que la base de fans que tiene el proyecto de Jef Whitehead se ensanche al unísono sin perder, por ello, su centro gravitacional, su núcleo duro de seguidores.

[review] Dødheimsgard – A Umbra Omega

[review] "A Umbra Omega" es como una matrioska dentro de una sucesión de matrioskas. Es una colosal obra que contiene dentro de sí elementos para otras innumerables obras, como si su ser consistiera en comportarse como un conjunto de Julia. Es enorme y descomunal, una obra realizada con proporciones y escalas traídas de otro mundo y confeccionada con las hechuras de lo desconocido. Es exagerada y genial y, por momentos, bufonesca y paródica, como una gran carcajada sardónica. Y es, a día de hoy, el mejor disco del año.

[review] Enslaved – In Times

[review] Cada riff de guitarra, cada línea de bajo, cada patrón rítmico, cada grito o cada sutil melodía vocal cobran la fuerza y la rotundidad de lo necesario, como si al escuchar el disco tuvieras la sensación de que no podría estar compuesto de otra manera, como si la siguiente sección estuviera determinada de antemano por la imposibilidad de la contingencia. Algo de eso ocurre en “In Times”, y esa es la marca de los grandes discos.

[crónica] Ósserp + Veils + Hybrid Moon en Donostia – Sala Mogambo, 05/12/2014

[crónica] El sabor de boca que nos dejó la velada fue bueno. Fue una excelente demostración de que el underground, afortunadamente, goza de muy buena salud. Pero también fue una confirmación, la enésima también, de que al underground, como a toda criatura, hay que cuidarlo. Porque si no se muere. De nada vale emigrar cada verano a las mecas del género, a esos Resurrection, a esos Wacken o a esos Hellfest, y apoyar a la vertiente más exportable de la cultura metalera mientras se da la espalda, consciente o inconscientemente, a las formaciones que hacen que, en verdad, el movimiento permanezca vivo. Segar la hierba bajo nuestros pies, que se dice.

[review] Marduk – Frontschwein

Frontschwein es una más que digna continuación de Panzer Division Marduk, y en algunos aspectos lo supera, y por mucho, aunque por supuesto no en la intensidad. Desde luego, desde que Mortuus está en Marduk, cada uno de los discos del grupo se han saldado con victoria para la formación, para la que no parece pasar los años ni notarse el movimiento en el resto de posiciones (en este disco debuta Fredrik Widigs a las baquetas). Y con Frontschwein la situación es similar. No supera a Wormwood ni a clásicos como Nightwing, pero se ubica en una posición de privilegio en una discografía con una uniforme y bien extendida clase media. Una discografía, por cierto, con la friolera de trece discos de estudio ya. Casi nada. [review]