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Del thrash metal en los noventa al stoner rock de la actualidad Por Morpheus Misfit

– Información del entrevistador –

Andrés Giménez dejó el pasado atrás y una nueva apuesta lo mantiene ocupado. Para este proyecto convocó a Lisardo Alvarez en guitarra, a Marcelo Baraj en batería (ambos, ex Totus Toss) y a Gula Cochiararo en el bajo. En D-Mente, el énfasis puesto en la canción, nos aleja de toda evocación del sonido de trío power de antaño. Aquí, el hincapié está puesto en los arreglos de voces, y en la notable presencia de las dos guitarras.

El disco debut tiene once canciones, y será editado en diferentes países de Latinoamérica y Europa. Varios son los músicos invitados que colaboraron en él. Entre ellos, León Gieco, Juanse de Los Ratones Paranoicos, y Gustavo Cerati.

D-Mente no es “A.N.I.M.A.L. II”, nos aseguró Andrés Giménez. Es otro sonido, otro camino. Sin embargo, como en los años de A.N.I.M.A.L., el camino que eligió Giménez para encarar su nuevo trabajo, no sigue recetas recauchutadas: El primer disco de D-Mente fue reeditado en el 2007, por una pequeña compañía dedicada a la música tropical, Leader Music Group, que incursiona en el mundo del rock. Durante el mes de Julio, D-Mente consolidará su relación con el artista folk Abel Pintos, en un recital sin precedentes, que los reunirá en un teatro porteño, interpretando alrededor de 30 canciones entre ambos repertorios. El sonido stoner con influencias del primer Black Sabbath, hace a D-Mente, pionera de su propia escena en Argentina y Latinoamérica.
Giménez no busca a través de este nuevo grupo clausurar el pasado o refritar viejas fórmulas de éxito. La versión acústica que hace D-Mente de “El Nuevo Camino del Hombre” de A.N.I.M.A.L (incluida como bonus track en la reedición del disco), es quizás, la metáfora viviente de este pasado que logra integrarse, sin ser una prolongación desgastada, a esta nueva expresión artística.

¿Las canciones que están en el primer disco de D-Mente, tu nuevo proyecto, las compusiste pensando en la nueva formación o pertenecían a A.N.I.M.A.L.?

La verdad que una vez que finalizamos con A.N.I.M.A.L., yo estuve como un mes solo, parado, sin hacer nada. En realidad no tenía muchas ganas de seguir tocando, porque siempre soñé con tocar toda la vida dentro de una banda como fue A.N.I.M.A.L., y cuando se terminó la banda, la verdad que me quedé medio así, como decepcionado. No de la música, porque la música es lo que amo, pero decepcionado sí, de las cosas ajenas a lo musical, y la verdad que fue un poco difícil salir de eso. Pero gracias a amigos como León Gieco, y colegas del ambiente… Básicamente León, que fue una persona del ambiente que me llamó al toque y me invitó a hacer una gira con él, cantando en varias provincias de Argentina. Me dio la fuerza para empezar con algo nuevo, y fue ahí cuando volví, y empecé a componer solo. Ahí llamé a los chicos y empezó toda la historia.

¿La propuesta del trabajo de D-Mente fue poder explorar lo que con A.N.I.M.A.L. no pudiste?

Básicamente con A.N.I.M.A.L. teníamos una carrera que fue creciendo disco a disco y fuimos como marcando una línea de un estilo, que por ahí no estaba establecido hasta en ese momento en Argentina, y que después se empezó a establecer. Cuando pensé esto de D-Mente, lo pensé con total división, pero en el buen sentido de la palabra. No porque no me haya gustado algo o porque me guste algo menos que otra cosa. Sino porque creo que cada cosa tiene su momento, y también su historia, y su pasión, y como lo tuvo A.N.I.M.A.L. lo tiene que tener D-Mente. Cuando empecé con la idea de encarar el proyecto como D-Mente como una banda, la verdad que dije… No, voy a hacer algo que no se vaya de la raíz de lo que es el rock, que es lo que me gusta a mí, pero que tenga un montón de cosas que toda la vida me gustaron, pero que por ahí dentro de A.N.I.M.A.L. no las podía hacer. Esto es, básicamente, poder trabajar con dos guitarras, trabajar mucho lo que es la melodía de las voces, trabajar mucho lo que es el riff clásico de canciones del rock and roll, o del rock de lo que pudo ser la primer época de Black Sabbath, y cosas que por ahí con A.N.I.M.A.L., no las podía plasmar porque ya estaba como un camino armado. Acá era todo un camino nuevo por recorrer, entonces cuando dije “Bueno empiezo de cero”, empiezo de cero en todo sentido, no quiero hacer un A.N.I.M.A.L. dos, porque para hacer un A.N.I.M.A.L. dos, me quedo en A.N.I.M.A.L., y en realidad no sirve de nada. Repetir una fórmula por lo menos a mi forma de ser, no me da ese fueguito interno del miedo, y a la vez de la pasión por buscar y seguir explorando cosas que me puedan llenar. Y bueno, fue así que salió lo que salió con D-Mente. Yo creo que, sin perder la raíz, una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra. Son dos cosas bastante dispares, y más en lo que respecta la formación melódica, porque las dos guitarras y las voces, hacen que puedas explorar muchísimas más cosas que por ahí siendo un trío tenes que apegarte más a lo que es la base.

Con respecto a los invitados del disco, ¿Cómo fueron surgiendo?

Básicamente fue una suma de sentimientos encontrados, porque yo creo que invitar por invitar a la gente no sirve absolutamente de nada. Si uno piensa en invitar a alguien porque puede llegar a vender uno o dos o tres discos de más, creo yo, por lo menos desde mi punto de vista, que están equivocados. A mi me gusta invitar a la gente porque lo siento, y porque le puede aportar algo a la canción, y fue así lo que pasó. De hecho, principalmente no iba a haber ningún invitado. Los invitados fueron naciendo a partir de tener terminada la canción dentro del estudio de grabación, y escucharlo y decir “Que bueno sería que este pedazo de esta canción lo cante tal persona”… Pero era todo un sueño. Como pasó con Juanse, cuando hicimos “Tentación”. Yo dije “Que bueno sería que Juanse cante esta estrofa de Tentación”, que yo lo pongo emparentado con el rol de su vida como roquero, lo que dice justo él en la parte que canta en “Tentación”. Dije “Si esto lo cantaría Juanse, aparte de que quedaría súper autentico, va a quedar muy bueno por lo que dice él en sí”. Era como agregarle algo a la canción, que no era lo que agregaría Juanse por lo que es Juanse como figura, que es una gran figura, sino Juanse como artista, que le agregaría algo a la canción para enriquecerla. Y nada, levante el teléfono y lo llamé, y le dije la letra que quería que cante y me dijo “Esta buenísimo lo que me vas a hacer cantar”, y vino y la cantó. Y lo mismo paso con León, cuando hicimos “Los Ojos del Cielo” yo dije “Esta canción León la cantaría como en las viejas épocas de León, como en de Ushuaia a la Quiaca”. Lo pensé por ese lado, un poco más espiritual la historia. Y logró eso. Voy a lograr de la canción algo que la canción cantada solo por mí te trasmite, pero si logro que León transmita lo que busco en esta canción, va a quedar increíble. Y si logro que él pueda tocar la armónica… Más todavía. Y lo llamé, como amigo que somos, y fue así que vino al estudio, tocó la armónica que quedo increíble, la cantó y para mí la canción quedó espectacular. Y ahí se sumó Alina Gandini, que es una pianista increíble, una cantante increíble también. Y se sumó a la banda la hermana de Marcelo Baraj, que es Mariana, que se prestó a poner unas percusiones muy nativas que enriquecieron a la canción. Y el último invitado de lujo que salió como bonus track, pasó exactamente lo mismo: Estábamos en el estudio grabando una versión acústica de “Sueños en Gotas”, y cuando terminamos de cantar (yo la tengo de hecho cantada por mí solo), había una estrofa que es en el medio después del primer estribillo, cuya letra tiene mucho que ver con muchas cosas que me pasaron a mí en mi vida, y lo relacioné mucho con alguien que para mí es una persona también hiper gigante, famosísima y un tipo talentosisimo, como es Gustavo Cerati. Imagínate del lugar a donde voy… De Juanse, a Gustavo, a León… Y dije “Que groso sería si esta estrofa estaría cantado por Gustavo”. Le daría un toque artístico que no me importa que sea una canción de difusión, es una cuestión artística, y estábamos en el estudio con los chicos y me dicen “Llámalo, loco”. En sí nos conocemos, está todo bien, pero me da vergüenza, es difícil también. Y bueno, lo llamé, y la verdad como señor que es, porque la verdad es un lord, un señor, me dijo “Te pido por favor que me cantes por teléfono lo que querés que cante”, y le dije “En realidad son estas estrofas, porque creo que tienen que ver mucho con tu identidad y con mi identidad, y con muchas cosas que nos han pasado en diferentes carreras totalmente distintas”. Se las canté y me dijo “Ya vení a buscarme, está buenísimo”, y lo fuimos a buscar, vino y cantó.

En tu carrera musical de algún modo fuiste marcando nuevos caminos, te caracterizaste por ser un poco menos ortodoxo que el resto de la industria. Yo creo que con D-Mente se acentúa ese criterio. ¿Lo ves así?.

Sí, ayer justo hablaba con un amigo que me decía justamente eso… Me decía “Vos tenes algo que a veces es lamentable, pero que no es lamentable”, y está buenísimo, pero me dice “Estás un paso y medio o dos pasos más delante de lo que está el común denominador de, por ahí, el músico que afronta un proyecto. Vos lo que estás haciendo con D-Mente acá todavía no llegó”. Porque no hay ninguna banda que vos puedas decir “Sí, vamos a compartir un tour con bandas del estilo de D-Mente” ¿Cuantas bandas hay? … No hay, y me dice “En cambio toda esta onda en EE.UU. y más en los países escandinavos, Suecia, Noruega, Finlandia… Toda esta onda que es una mezcla de lo oscuro medio stoner y melódico, es lo que hoy en día están recontra pegando”. Y yo le digo “Sí, yo lo sé porque a mí me gustan esas bandas”, y me dice “Yo se que hoy te va a costar un poco, pero que vas a ser un propulsor como lo fuiste en su momento con A.N.I.M.A.L., porque cuando vos estuviste con A.N.I.M.A.L., no tenías un lugar establecido acá. Las tribus estaban muy separadas, ustedes fueron como una alternativa que unió, y fue una alternativa que marcó y se hizo grande. Y atrás de eso vinieron un montón, y con D-Mente, me dice, pasa exactamente lo mismo…” Y yo creo eso. Con D-Mente no tenemos un público fijo. ¿Qué hace D-Mente?. Yo lo defino como el rock. Cuando me preguntan para que lado apunta, siempre doy dos puntas, y hay muchos que por ahí no entienden… Para mí es como una mezcla de la primer época de Black Sabbath, con lo que hoy veo más parecido a eso, como puede ser Queens of the Stone Age. Yo lo encuentro dentro de eso, que es un rock rutero, rifero, que tiene melodía. Como en la primer época de Black Sabbath que cantaba Ozzy la melodía era primordial, pero los riffs de Tomy eran primordiales también. Entonces para mí, con D-Mente, pasa eso hoy en día, que nos va a costar un poco en el sentido de que la gente entienda. Porque aparte, hay mucha gente que no es que no le guste, o reciba mal las cosas, pero hay mucha gente que una vez que te tienen de una forma creen que sos de esa forma toda la vida. Hay mucha gente, que te redescubre o te dice “Nunca me imaginé que ibas a encarar una cosa para ese lado”.

¿Conservas alguna relación cercana con los miembros de A.N.I.M.A.L.?

Con unos sí, con otros no, pero no por tener mala onda, sino por una cuestión que en realidad quiero tener energía positiva dentro mío. Quiero llenarme día a día de felicidad, quiero estar contento, estar bien anímicamente. Y creo que cuando las cosas se transforman en energía negativa, prefiero dejar pasar un poco el tiempo, y que el tiempo cure las heridas. Si no las cura, bueno… Lo lamento, que queden las heridas abiertas, y que cada uno se haga cargo de lo que hizo. Yo se muy bien lo que hice, y estoy tranquilo. Y la verdad es que estoy muy feliz, porque recuperé la charla, y el vernos, y el estar un poquito más unidos, con una persona que yo quiero y quise por muchísimos años, y que hacía mucho tiempo que no veía, que es Marcelo, Corbata. Es con quien hoy estoy mas afín, y al que lo veo también en un plano muy feliz, con su familia, su mujer y sus hijas… Verlo feliz, me hace muy bien a mí también, y eso hace que uno le transmita al otro energía para poder salir adelante cada uno haciendo lo suyo, y cada uno luchando por lo que quiere… Y bueno, de a poquito los que estamos más alejados nos iremos acercando, y los que no, bueno… Nos perderemos la posibilidad que nos da la vida que es una, por lo menos acá, en cuerpo, que es poder disfrutarnos un poco más. Pero eso queda en cada uno. Ya no podés manejarle la vida a los demás. No puedo ser el dueño del destino ni las obligaciones ni de los gustos de las personas. Podés ser un consejero, tratar de buscar ese lazo, de alguna forma, pero tampoco forzarlo, porque las cosas forzadas no sirven, no terminan bien para nadie, ni para uno, ni para otro…

– Nota final del entrevistador

D-Mente no es “A.N.I.M.A.L. II”. Eso queda claro, al menos en lo estrictamente musical. ¿Pero será D-Mente el escenario donde se vuelva a reproducir la misma obra del líder personalista abandonado por sus colegas “fatigados”?. No lo sabemos. Al menos sabemos que, la imagen de A.N.I.M.A.L. desarmándose una y otra vez, no fue una carga que llevó a Andrés Giménez a lanzar su carrera solista, sin creer en la posibilidad de volver a formar una banda. Tampoco lo condujo a intentar una nueva formación de A.N.I.M.A.L.. Por el contrario, Andrés Giménez dejó el pasado en su lugar, apostó nuevamente al trabajo de un grupo, y se abrió paso por un nuevo camino.

POR MORPHEUS MISFIT

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